Sobre cortarme el cabello

¿En que piensa uno cuando decide cortarse el cabello?, es decir, que lo lleva a uno querer cortarse el cabello. Digo querer, porque hasta donde sé no obligan a nadie, excepto unos cuantos que reprochados por su madre o su mujer acceden ir finalmente a la peluquería (por cierto, la palabra termina en quería muy extraño ¿no?) Pero fuera de los casos anteriormente mencionados, ¿qué lo lleva a uno a querer cortarse el cabello? ¿no será que los peluqueros, los distribuidoras de maquinas y la gente que hace el shampoo tienen una alianza? porque si nos ponemos a hacer cuentas seguro que entre todos sacan un buen dineral por parte y parte. Se benefician los del Shampoo, se benefician los peluqueros y se benefician los de las maquinas y las tijeras.

He pensado que podría analizar este fenomeno desde las ciencias como la sicología, la sociología, la antropología y la religión (en realidad la religión no creo que tiene nada que ver,  pero necesitaba algo para rematar ahí al final y que sonara interesante), pero la verdad es que no quiero, porque si mi hipótesis es cierta podría comprobarla solamente con dejar de ir al peluquero.

Siempre intenté dejarme crecer el cabello, pero me enfrentaba a frases como: "Dios castiga pero no motila" o "una monedita pal indigente",  eso y  soportar que la policía me pidiera constantemente el documento porque pensaban que yo era un expendedor de droga me hacían desistir de mis propósitos yendo al peluquero rápidamente.

Pero ya lo he comprobado,  esta vez estaba decidido a ir hasta las ultimas circunstancias con tal de verificar mi teoría. ¡Tres mes!, ¡tres largos meses!, si señores, ayer me han gritado: "El peluquero se muere de hambre".

Hoy he ido al peluquero.

Por deducción: 
El peluquero se muere de hambre, los de las maquinas se mueren de hambre, los del Shampoo.... um... creo que me falta los del Shampoo.









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